el sabor de los holas.

Cuenta la leyenda, que el saludo es lo único en la tierra que no podría negarse a nadie. Ni si quiera a aquel que si se plantea negártelo.

Son muchos los momentos de la jornada en que 2 personas interactúan propiciando de esta forma un saludo. Una sonrisa, una leve mueca de barbilla, e inclusive una mirada alta. Todo vale, mientras se cree un vinculo que consiga que la otra persona se sienta aceptada e incluida en tu circulo vital lejano; pues la gran mayoría no regalan un minuto asonrisado con besos de propina.


Existen aquellos, que cual perros culpables, agachan la cabeza para evitar hasta el contacto visual. Es triste no querer saludar a alguien, cruzarse de acera y hacerse la despistada. Creo que sobretodo el ultimo es el peor de todos, pues fingir que estas distraido te delata siempre con los grandes 'Oh no te había visto' posteriores. En mi caso en particular, el olvido de gafas o lentillas me ha beneficiado en grandes ocasiones, pues le pese a quien le pese hay personas que por desgracia es mejor ni cruzarse.


Seria divertido que todos quisiéramos interactuar con todos, o al menos para mi lo seria, sobre todo en el caso de los desconocidos atrayentes.

Atractivos aparte, hay espécimenes que desprenden una energía particular, y no es su belleza física lo que consigue hacerles apetecibles. En grandes ocasiones he sentido la necesidad de dedicar una muestra de afecto a alguien que me cruzado por primera vez, o con el cual me es propenso encontrarme. Siempre me he planteado su reacción, y por miedo al rechazo me he imaginado la escena en mi humilde cerebro.
No se trata de ligar, ni de fichar a hombres con los cuales tener un affair, o un tórrido romance. En ningún momento he hecho exclusión de sexos.

Yo se, o al menos teorizo sobre ello, que en general la gente siente rechazo hacia lo nuevo y poco usual. Muchos pensarían : ¿y esta porque me sonríe? Seguramente querría acostarme con ellos o me faltaría un riego. Se rechaza la alegría y el optimismo de la gente en su día a día. Dudo que de 10 personas que nos cruzasmos una de ellas sonría sin tapujos por las aceras. Pues si ya es raro observar a alguien feliz por la calle, mas todavía transmitirlo sin buscar nada a cambio.


Entonces ocurre lo de siempre..la gente con luz propia ciega al resto, provocando incomodidad y como respuesta querer fundir todas sus bombillas de un solo soplido.

Siempre se enfadan y siempre acaban separadas. Una en cada esquina, dándose la espalda.

Como si así la distancia fuera más lejana.


Juegan al escondite continuamente. Sin parar. Todo el tiempo. Everytime.

Los bajos de las mesas son sus preferencias y las pelusas sus mantas.


Mis amadas zapatillas de 'andar por casa'. En cierto modo, poco las uso para andar; son casi las marginadas. Las apestadas.

Los calcetines siempre ganan las apuestas, a no ser, que éstas tengan carácter de mamífero.


Una vez escuché decir a un padre muy sabio que la gente las deja mal adrede.

- ' Todo es una conspiración contra la limpieza, y queréis que reine el desorden (dijo retorciéndose su inteligente barba).


¿Pero acaso hay un orden lógico para todo lo que existe?


Cada individuo está repleto de minuciosas manías. A mi, desde siempre, me ha encantado jugar al escondite con la mayoría de mis cosas. Perderlas aun sabiendo que no están perdidas, me crea una sensación de ansiedad que solo provoca excitación por poderlas encontrar de nuevo.


Mi habitación, es un desastre animal. En mi propio desorden encuentro la armonía de mis tesoros. Si alguien, por muy limpio que sea, intenta 'arregarlo' para que al ojo ajeno aparente bello, desmoronas mi mundo con tan solo cambiar el pisapapeles.


Cada uno sabe la consecución de los dígitos de su combinación. Lo que abre las puertas de lo que sería "su propio orden lógico". Quizá tú, que lees esto puedes estar pensando, que ninguno de los párrafos escritos tiene coherencia ni sentido con los anteriores.


Puede que si. O puede que no.

No hay una ley que obligue ni englobe unas pautas para conseguir algo tan recto como el orden. El orden como tal, no existe. Lo que para unos es una acumulación de fotos recortadas sin sentido alguno; para otros, es la imagen genérica de un dolor o una vivencia.


Cabe la posibilidad de que el orden nazca del desorden. Partiendo de la base, que cuando intentas incumplir lo que todo el mundo acepta o cree por estipulado, nace de ti y no de unas reglas marcadas por guiones y estrellas. No sigues una lista con coordenadas que te indiquen.



A veces, cuando lo revuelves todo; tus zapatillas por si solas...acaban juntas ante tus pies.

el Sol de cara, siempre mejor.

Que ocurriría si le dedicase más tiempo a cualquier nimiedad que me da aliento. Lo que en momentos de debilidad pienso que consiste en un sobre esfuerzo, no es más, que el pequeño soplo de viento que agita una hoja para anunciar la Primavera.
La de veces y con la fuerza que deberá soplar el mundo para llamar nuestra atención y avisarnos que a todos les (nos) toca florecer.

Se oyen desde lejos los frutos abrirse al sol, la histeria de la gente por comer carlota y así acelerar su bronceado más irresistible, e incluso las hormonas palmear con los contoneos de las guiri-faldas.

Tiempos de hacer locuras (o eso me susurra mi coherencia): hazte la loca, o mejor SE LOCA sin fingir que te equivocas de papel. Para guiones ya están los escenarios, y ya sabemos, que pocas veces no falta ni una diminuta improvisación.
Igual que bambalinas, las aceras se vuelven imponentes, y las preocupaciones potentes y pornográficas.
Los pasos pesados por la pesada conciencia, de lo debidamente correcto y lo maltrechamente impuesto, gritan por tus tímpanos...pero, ¿que se oye? ¿con qué se me deleita?




'Veo veo, ¿que ves?, una cosita, ¿y qué cosita es?..'
Es inevitable hasta para la bruja de las nieves, que su frialdad no se derrita con cada expresión mellada o moco colgando.

Es lo que tiene esta época, es lo que tiene la maldita Primavera. A algunos les da por estornudar, y a otros, otros más sencillos, les da por la tonta sonrisa, o en su defecto la sonrisa burlona.

contactados.

En esos momentos en los que la cordura se torna locura. En los resquicios en los que la paciencia desencadena desesperación.


Se frotan los nudillos para alimentar el frío; la sensación de polvos de tiza entre las yemas. Algo se trama, algo se crea.


Cual componente de la pieza de un rubick, que encaja a girones, me volteas desde la cintura. A impulsos.


Jugamos a bailar 'contact'.


Tu brazo resbala por mi cadera, parándose en mi vientre.

Cosquilleas mi nuca, para más tarde posarla en tu pecho.


Mi centro es tu centro en estos momentos. En esos en los que mi mente es placentera de un orgasmo musical común.


Va más allá cuando decidimos bailar juntos.


Paso a dos contemporáneo. Paso a dos.


Guiados por el magnetismo. Tiramos el uno del otro para acercarnos constantemente a suspiros.

Correr alejándonos, pero pensando en como volver a juntarnos de nuevo.


Un ron de jambe deseoso de fulminar enroscado en tus piernas. Escondida en el silencio de un cambré.


Cierro los ojos para escuchar tus movimientos. Entrelazo nuestros dedos.

Me detengo entre el hueco de tu tórax, para cantar con tu latir.






Leave me

No es justo que todo lo que me he inventado para sobrevivir tu lo lances contra tu tejado. Me llevó mi tiempo contrastar diversas teorías para conseguir compaginarlas con mis horarios mentales. Ya resulta complicado el no solapamiento de asignaturas. Imagina el encuadre de principios y pilares. Que no flaquee la estructura y todo se venga abajo.
No es justo que en un par de horas acumulables me rajes por la mitad. Que lo creíble lo vuelvas improbable. Y lo invisible pase a ser visible para ojos de visitantes.
Puede que quizá me engañe y que todo sea un escudo barato. Que no sea bronce sino plástico, y se derrita en cualquier paseo.
Caben muchas posibilidades si nos ponemos hablar de mentiras. Mentiras al prójimo, a uno mismo, y al "yo" más supremo que nos acompaña. La supremacía aporta superioridad jerárquica, y si ese misero pronombre carece de propiedad...agarrate los machos.
Pues la necesidad de entendimiento es entendida como necesaria...sin embargo, prefiero sentirme una incomprendida a sopesar de nuevo todo lo creado.