Altitud Estelar *


Cada piso que subes te consigue elevar sobre el nivel del mar. 
Te sitúa en la azotea principal.

Cuelgas sobre ella con hilos finos de pescar, como una marioneta de cristal.

Divisas la lejanía y te suspendes sobre toda esa inmensidad.

Eres uno entre todos, y un corriente entre muchos. 
Un espécimen cualquiera, una pieza que en teoría une un puzzle vulgar.
Encaja partes opuestas y resquebraja las esquinas impuestas; y es que para haber sido creado por la naturaleza eres un loco todavía sin aceptar.

' Buscate entre todas ellas '


Y aunque la rodean las estrellas. Ella brilla sola por si misma.

Sa mar.

Duerme en su ventana para sentirse más próxima a la brisa. Disminuye su sensación de angustia si le abofetea el mar las mejillas. Si ella inhala fuertemente su salitre.


Veloz es como llega la paz a sus entrañas, cuando de fondo él le susurra. La calma, la mece, la duerme entre sus corrientes. Déjala flotar le ordenan los peces. Surca los mares mientras ella duerme. Déjala hundirse chirrían las algas.


Como en una hamaca que nunca pierde su vaivén, así se siente cuando él la protege. Aparentemente inestable y guiado por la dominante Luna.


Sosegada y reposada, acude a su llamada. Inerte ante la duda de si su lugar la corresponde. Las olas consejeras, ayudan al silencio. Silencio blanqueante. Silencio imperturbable.
Blanco, así es como ella quiere verlo todo. Blanco. Blanca es la espuma que brota de sus rugidos, y fuertes los quejidos que ella lastima pensar.


‘Si tu vieras como palmea la ciega de verde. Si tú vieras su sonrisa aún si en ella ver como la miras. Si tu vieras mientras ella no puede ver’


Se parte en dos porque la naturaleza así lo quiso. Porque el agua arrastra lamentos y separa amores. Los bifurca sin dibujar un final común. Lejanía que hiere un destino posible, o una tragedia evitable.


Desde su ventana ella duerme mientras sueña. Cuelgan sus brazos para rozar con sus dátiles el cristal marino. Para sentirse calmada. Para no sentirse sola. Para no sentirse rara.
Pensar es lo que más la atormenta. Su cerebro fustiga constantemente…mientras él, como de costumbre, baila un rato. ¿Cómo hacer para dejarlo suelto? ¿Cómo hacer para saltar tan alto?


‘Si tú vieras como disfruta la ciega de verde. Si tú vieras lo que ella oye. Si tú vieras lo que ella siente.’
Yo vería el mar de frente.

el sabor de los holas.

Cuenta la leyenda, que el saludo es lo único en la tierra que no podría negarse a nadie. Ni si quiera a aquel que si se plantea negártelo.

Son muchos los momentos de la jornada en que 2 personas interactúan propiciando de esta forma un saludo. Una sonrisa, una leve mueca de barbilla, e inclusive una mirada alta. Todo vale, mientras se cree un vinculo que consiga que la otra persona se sienta aceptada e incluida en tu circulo vital lejano; pues la gran mayoría no regalan un minuto asonrisado con besos de propina.


Existen aquellos, que cual perros culpables, agachan la cabeza para evitar hasta el contacto visual. Es triste no querer saludar a alguien, cruzarse de acera y hacerse la despistada. Creo que sobretodo el ultimo es el peor de todos, pues fingir que estas distraido te delata siempre con los grandes 'Oh no te había visto' posteriores. En mi caso en particular, el olvido de gafas o lentillas me ha beneficiado en grandes ocasiones, pues le pese a quien le pese hay personas que por desgracia es mejor ni cruzarse.


Seria divertido que todos quisiéramos interactuar con todos, o al menos para mi lo seria, sobre todo en el caso de los desconocidos atrayentes.

Atractivos aparte, hay espécimenes que desprenden una energía particular, y no es su belleza física lo que consigue hacerles apetecibles. En grandes ocasiones he sentido la necesidad de dedicar una muestra de afecto a alguien que me cruzado por primera vez, o con el cual me es propenso encontrarme. Siempre me he planteado su reacción, y por miedo al rechazo me he imaginado la escena en mi humilde cerebro.
No se trata de ligar, ni de fichar a hombres con los cuales tener un affair, o un tórrido romance. En ningún momento he hecho exclusión de sexos.

Yo se, o al menos teorizo sobre ello, que en general la gente siente rechazo hacia lo nuevo y poco usual. Muchos pensarían : ¿y esta porque me sonríe? Seguramente querría acostarme con ellos o me faltaría un riego. Se rechaza la alegría y el optimismo de la gente en su día a día. Dudo que de 10 personas que nos cruzasmos una de ellas sonría sin tapujos por las aceras. Pues si ya es raro observar a alguien feliz por la calle, mas todavía transmitirlo sin buscar nada a cambio.


Entonces ocurre lo de siempre..la gente con luz propia ciega al resto, provocando incomodidad y como respuesta querer fundir todas sus bombillas de un solo soplido.

Siempre se enfadan y siempre acaban separadas. Una en cada esquina, dándose la espalda.

Como si así la distancia fuera más lejana.


Juegan al escondite continuamente. Sin parar. Todo el tiempo. Everytime.

Los bajos de las mesas son sus preferencias y las pelusas sus mantas.


Mis amadas zapatillas de 'andar por casa'. En cierto modo, poco las uso para andar; son casi las marginadas. Las apestadas.

Los calcetines siempre ganan las apuestas, a no ser, que éstas tengan carácter de mamífero.


Una vez escuché decir a un padre muy sabio que la gente las deja mal adrede.

- ' Todo es una conspiración contra la limpieza, y queréis que reine el desorden (dijo retorciéndose su inteligente barba).


¿Pero acaso hay un orden lógico para todo lo que existe?


Cada individuo está repleto de minuciosas manías. A mi, desde siempre, me ha encantado jugar al escondite con la mayoría de mis cosas. Perderlas aun sabiendo que no están perdidas, me crea una sensación de ansiedad que solo provoca excitación por poderlas encontrar de nuevo.


Mi habitación, es un desastre animal. En mi propio desorden encuentro la armonía de mis tesoros. Si alguien, por muy limpio que sea, intenta 'arregarlo' para que al ojo ajeno aparente bello, desmoronas mi mundo con tan solo cambiar el pisapapeles.


Cada uno sabe la consecución de los dígitos de su combinación. Lo que abre las puertas de lo que sería "su propio orden lógico". Quizá tú, que lees esto puedes estar pensando, que ninguno de los párrafos escritos tiene coherencia ni sentido con los anteriores.


Puede que si. O puede que no.

No hay una ley que obligue ni englobe unas pautas para conseguir algo tan recto como el orden. El orden como tal, no existe. Lo que para unos es una acumulación de fotos recortadas sin sentido alguno; para otros, es la imagen genérica de un dolor o una vivencia.


Cabe la posibilidad de que el orden nazca del desorden. Partiendo de la base, que cuando intentas incumplir lo que todo el mundo acepta o cree por estipulado, nace de ti y no de unas reglas marcadas por guiones y estrellas. No sigues una lista con coordenadas que te indiquen.



A veces, cuando lo revuelves todo; tus zapatillas por si solas...acaban juntas ante tus pies.