Gentuza

Por César Román

El bochornoso espectáculo dado por la manada de cabestros en las fiestas de Alhaurín el Grande, y que ha dado la vuelta a España en todos los telediarios, es una vergüenza para el mundo del toro. Es lamentable que esta caterva de hijos de puta siga tranquilamente por las calles de este gran pueblo malagueño, sin que la Guardia Civil les tenga detenidos en un calabozo o en la cárcel del otro Alhaurín. Ahora los anti taurinos andan haciendo copias de las imágenes de esta gentuza para incluirlos en sus soflamas contra las corridas. El despropósito de estos borrachos ha acabado con unas fiestas locales y se corre el riesgo que se extienda por otros pueblos como una mancha de aceite

Me gustan los toros. O como siempre se ha dicho, la fiesta nacional. El toreo es un arte en el que un hombre se enfrenta a un animal que tiene 6 o 7 veces su peso, mucha más velocidad y dos astas por armas mortíferas. Es una lucha de igual a igual en el que suele ganar la inteligencia sobre la fuerza bruta, aunque en ocasiones es el toro quien resulta vencedor y el diestro corneado o muerto sobre la arena. También soy corredor habitual en las fiestas pamplonesas de San Fermín. Es una tradición familiar que mantengo y que inculcaré a mis hijos cuando llegue el momento. Entonces les enseñaré, como hizo conmigo mi padre, que el gusto por el toro nace del respeto hacia el animal, como elemento fundamental.

Como verán esto no tiene nada que ver con el numerito dado por los energúmenos que lincharon a esas dos pobres vaquillas. A cualquiera de ellos, si tantos arrestos tienen, les metía yo como penitencia en un coso con un morlaco de los que se lidian en cualquiera de nuestras plazas. Entonces veríamos de la verdadera pasta de la que están hechos estos individuos. Estoy seguro que se harían sus necesidades en los pantalones al ver embestir al animal y demostrarían que tras la mascarada del otro día sólo están un grupito de niñatos beodos de fin de semana. A esta gentuza, solo debería depararles como destino una fuerte condena, lo que por desgracia no está contemplado en nuestras leyes. Y por su culpa los seguidores de la fiesta nacional tendremos que soportar su vergonzoso comportamiento como argumento de los anti taurinos para abolir las corridas de toros. Aunque no tengamos nada que ver con ellos. Maldita sea su estampa.

Artículo publicado en el Periódico Costa del Sol News el 3 de junio de 2010

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