El gato encerrado de las fusiones de cajas

Por César Román

El proceso de fusión entre cajas de ahorro tiene más sombras que luces. Lo primero que choca a cualquiera es la defensa a ultranza de la falta de problemas que tienen las cajas. Nos dicen desde el banco de España que sólo había dos cajas con dificultades en sus cuentas. Cajasur y Caja Castilla La Mancha. Sin embargo también inciden en la necesidad y urgencia de ir hacia un proceso de fusiones. Esa urgencia es el argumento que hace dudar de forma más sólida sobre la veracidad de los datos que nos han trasladado a la opinión pública. Porque si no hay complicaciones económicas, ¿por qué hay hacerlo de forma tan urgente? Y sobre todo, ¿por qué si no tienen esos problemas la agrupación es la respuesta a la exigencia de reorganización del sistema financiero español que nos hacen organismos extranjeros? ¿No estaba el problema en los bancos y no en las cajas? ¿O es que es al revés? ¿O es que tienen problemas todos?

Las explicaciones de los procesos de fusión de cajas resultan harto curiosas. Se presentan como movimientos sin perjudicados ni bajas, ni siquiera colaterales. Son procesos en los que todos mantienen sus marcas, todas sus sucursales y personal, y sus consejos de administración. Ello produce perplejidad. Si la fusión no se hace para optimizar recursos humanos y económicos, ¿para qué se hace la fusión? ¿para sumar más impositores y depósitos? ¿cuál es el beneficio de este proceso para el sistema financiero español en su conjunto? Sencillamente nos faltan datos para cerrar el círculo, porque de lo contrario esto sería una suma de cromos.

Pero hay algo que nadie logra entender aún menos. Con cada fusión el FROB viene inyectando en esas agrupaciones de cajas, importantes y variables cantidades de dinero público. El destino y función que tienen que cumplir esa nueva inyección de dinero público en las cajas no se está explicando. Ello reviste una sensación evidente de rescate. Y si es necesario rescatar, esto solo puede ocurrir porque falte dinero para cubrir pagos. Nuevamente planea la duda de si no nos habrán vuelto a mentir nuestros políticos para ocultar sus vergüenzas y efectivamente nuestras cajas son deficitarias.

Las estructuras de las cajas de ahorros tienen un carácter todavía mucho más sórdido. Son estructuras cerradas y opacas. Cotos vedados de políticos, sindicalistas, grandes empresarios y organismos oficiales que interrelacionan entre sí y se reparten el pastel. Es ignominioso observar que en este asunto sí que hay consenso entre PP y PSOE, al menos en lo fundamental. Es la reedición del chiste del dentista y el paciente en el que ambos no se van a hacer daño mutuamente. En lo fundamental están de acuerdo. Que es en mantener sus prebendas, sueldos, dietas y cargos. Pero en cuanto a transparencia, dejan mucho que desear.

Que España está en situación de quiebra técnica lo vienen anunciando diversos economistas españoles de suma importancia. Los rumores de una intervención económica de España similar a la griega son insistentes. Y que diversos bancos y cajas españolas se están manteniendo artificialmente pero que se está ocultando contablemente situaciones insostenibles, es una cantinela que corre por los pasillos de Bruselas y por los mentideros de Madrid. En esa situación sí que se entendería entonces un proceso de reordenación del sistema financiero y de las cajas.

Si todo esto no fuese así, bastaría con salir a la palestra y que nos expliquen las cuentas reales. El pueblo español es maduro y debe tener todos los datos objetivos a su alcance. El trato paternal de ocultación de datos y cuidados como si fuéramos menores de edad no es propio de sociedades adultas. Y me resisto a que nadie tutele mi libertad personal a saber y conocer como elemento básico para decidir.

Artículo publicado en la revista Diálogos Económicos el 5/06/10

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