Por César Román.
El periodista Francisco Cañamaque realizó el siguiente retrato del que fuera presidente del Gobierno a finales del siglo XIX, Don Práxedes Mateo Sagasta: “Una de las cosas que más le favorecen es su figura pues, aunque Sagasta es feo, tiene cierto ángel que engendra simpatía. Vivo y expresivo, en cuanto empieza a hablar empieza a seducir. He visto pocas caras tan burlonas, tan animadas, tan reveladoras como la suya. ¡Lástima grande que su color sea verde!”. En los tiempos del parlamentarismo español en que lanzaban sus diatribas hombres como Cánovas, Maura o Vázquez de Mella los debates eran encendidos e ingeniosos. Nada que ver con lo que ahora se ve en la Carrera de San Jerónimo. Cualquier tiempo pasado fue mejor.De Sagasta se recuerda una frase épica, que hoy podrían rescatar los actuales gobernantes: “Ya que gobernamos mal, por lo menos gobernemos barato”.
Sin embargo, en lugar de ello el actual ejecutivo está embarcado en la tarea contraria. Y es que nos gobiernan mal y encima lo hacen carísimo. Y además no tienen empacho en reconocerlo. Nuestra deuda pública se dispara hasta niveles increíbles y nos aleja de la llamada franja de convergencia con Europa. Un tema del que ahora los socialistas no hablan y lo han dejado cogiendo polvo en el baúl de los recuerdos. ¡Con la lata que nos dieron con la puñetera convergencia, y ahora van y la olvidan!
De hecho he escuchado de boca de varios representantes socialistas en materia económica la siguiente receta: “No importa endeudarnos, que cuando pase la crisis eso se recupera”. Ahí está, con un par. Todos los economistas recordándonos que la deuda pública no puede dispararse de esa forma, y los correligionarios de Bambi (¿o era mister Bean?), diciendo todo lo contrario. Pero es que lo peor y siguiendo la máxima de Sagasta, si estuvieran gobernando bien y esa deuda sirviese para algo, todavía tendría un pase. Pero es que encima están gobernando mal y nos están endeudando, que es lo mismo que retrasando las posibilidades de salir de la crisis. Llevamos más planes inútiles que los quinquenales soviéticos. Un plan detrás de otro, para ver si con este conseguimos lo que no logramos con el anterior. Y si eso no basta, pues lanzamos más y más cortinas de humo para el gran público no se percate de nuestra ineptitud. Pero eso sí, lo están haciendo sosteniblemente. O lo que es lo mismo, se están sosteniendo con todo lo que tienen a mano posiblemente.
¡Qué lástima que desde la bancada opositora no se sepa hacer bien su trabajo! Como dijo otro diputado en las Cortes del siglo XIX, “usted será presidente del gobierno si Dios no lo remedia”. O como decía Pajares en las películas cómicas de los ochenta “este gobierno no gobierna, hace falta un gobierno que gobierne”.
Artículo publicado en la revista Diálogos Económicos el 16 de enero de 2010.
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