Prietas las filas

Por César Román.
“Prietas las filas, recias marciales nuestras escuadras van. Cara al mañana, que nos promete, Patria, Justicia y Pan”. Si no fuese porque esta fue una de las letras del extenso cancionero del Frente de Juventudes, parecería hecha ex profeso para el cierre de filas que entorno a José Luis Rodriguez Zapatero han hecho todos los que tienen un cargo en el partido. Pero analogías aparte, yo no creo que el presidente se esté quedando sólo. Ni que Solbes se vaya para no votar los próximos presupuestos generales del Estado. Sobre todo porque las fechas no cuadran. Ni que el aburrimiento fuese la causa de la marcha de Jordi Sevilla. Ni que la carga de la caballería polaca de Prisa y Juan Luis Cebrián, por el asunto TDT haga poner pies en polvorosa a la primera línea socialista. Ni que Joaquín Leguina esté gagá. Y por supuesto no creo que la vieja guardia de Felipe González esté mandando mensajes a través de mensajeros cualificados como Ibarra o Carlos Solchaga, esperando conseguir con ello nuevas cuotas de poder.
Pero algo está pasando y es muy preocupante. Y lo es, porque nos guste o no, Zapatero es el presidente de todos los españoles y al estar al frente de esta nación, sus decisiones nos afectan a todos.
A mí me preocupa mucho más que todas esas cortinas de humo, que el número de desempleados aumente exorbitantemente y seamos el segundo país de la Unión Europea, después de Eslovenia, que más empleo destruye.
Me descoloca, que se implante como sistema de trabajo el lanzamiento de globos sonda para ver que tal cae, y si la gente lo aplaude lo hacemos, y si la masa lo critica, rectificamos.
Me hace temblar que mientras Francia, Alemania y Japón han salido de la recesión gracias fundamentalmente al aumento de sus exportaciones, las nuestras sigan cayendo mes a mes.
Me produce retortijones en el estómago, que se siga invirtiendo en política de subsidios, en lugar de ofrecer ayudas directas para crear empresas y nuevos puestos de trabajo.
Me deja sin aliento ver que no hay dinero para ayudar a pymes y autónomos, y sí lo tenemos para condonar la deuda externa de extraños compañeros de viaje del altiplano andino.
Por esas y otras muchas razones, me da igual que Solbes se vaya a la empresa privada, de marcha a la noche en blanco de Gallardón, o que haga auto stop en la Anatolia Oriental. Me da lo mismo que las pijas de Rodiezmo levanten el puño o enseñen el culo. Me da lo mismo que la TDT se convierta en TNT político o que salgan fotos que parecen la familia Adams con Obama.
Lo que no me da lo mismo, como al resto de los españoles, es que nos mareen, unos y otros, como si fuésemos imbéciles, para que no nos fijemos en lo más importante: la economía y el paro.

Artículo publicado en el Periódico Ahora Málaga el 1 de octubre de 2009.

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